Autora del mes: Mar Álvarez

Autora del mes: Mar Álvarez

miércoles, 21 de febrero de 2018

Reseña: 18. El club de los eternos 27-Alexandra Roma

Julien Meadow era el chico de la eterna sonrisa, el que cantaba en el garaje con su hermano y el que se enamoró de unos ojos valientes ocultos tras una mecha rosa, los de Crysta. 

Nunca hubiera esperado que, a raíz de un vídeo subido a YouTube, llegara la fama. De repente, su voz inunda el mundo y su cara protagoniza todas las noticias. Julien debe hacer frente a un nuevo universo lleno de altibajos, lujo, descontrol y poder. 

Uno en el que te vuelves adicto a focos que queman y a palabras que muerden. Uno en el que echar de menos el abrazo de un gigante o que te besen con brochazos de pintura. 

Todo el mundo sabe que Julien Meadow es el cantante con más éxito del planeta. Solo algunos recuerdan que fue una persona.

¡Por fin estáis aquí! Disculpad la alfombra de pañuelos y los pelos de loca o los ojos inflamados ¡que digo! Venid a mi y no pongáis cara de angustia, que esta vez os necesito un montón, de esas veces que un abrazo es casi una fuerza que regenere una parte perdida y si viene de vosotros más, que hoy, hoy tengo el corazón en un puño con las emociones a flor de piel y necesito mimos, achuchones y algunos kilos y kilos de chocolate. 

Hoy os traigo una obra que me ha partido en dos, ha desgajado mi alga centímetro a centímetro y me ha dejado tan expuesta que no sé bien como continuar. La culpable de todo esto es Alexandra Roma y una obra que ya
promete con un título que dice mucho: EL CLUB DE LOS ETERNOS 27.

Voy a hacer una aclaratoria de este libro antes de entrar en materia. Mas bien es una ADVERTENCIA. Si en este momento estás pasando por un mal momento, sientes que eres un volcán emocional te pido que aunque tengas muchas ganas de leerlo, aparques este deseo un poquito, porque estamos ante un género maravilloso pero que rompe, un libro que te va a marcar a fuego pero que te puede remover más las emociones, así que necesitas estar fuerte porque lágrimas están aseguradas y aseguro que el caudal emocional va a ser incontenible aún estando bien.

La verdad es que no sabía bien lo que me iba a encontrar. Se que hay por todas partes ya reseñas de esta obra, pero me he negado a leer nada y como siempre, la sinopsis había decidido ignorarla. Quería sorprenderme y ha sido así y de manera muy positiva. Creo que tener despiertos tantos sentimientos simplemente marca que la autora sabe lo que hace, cosa que ya de por si tiene un gran punto a su favor.


De primera instancia tenemos un prólogo duro, que ya rompe de inicio el corazón. La desesperación, la frustración y el dolor están tan presentes que es imposibles ignorarlos, vamos a sentir un escalofríos recorrer la columna a la vez que el corazón comienza a latir con fuerza, seguro que no nos equivocamos con la elección literaria que tenemos entre manos.

Nuestro pequeñajo está dividido en tres partes, se podría decir que una es luz, otra oscuridad y quizá la siguiente es un punto medio que llega a ser esperanzador. Desde el capítulo primero hasta el epílogo la obra va a ir en crecimiento. Seremos testigos de un infancia feliz, pasando por la maravillosa adolescencia hasta que el camino se tuerce y se rompe. De repente nos volveremos hermanos, amigos, cómplices y os aseguro que todo esto va a remover nuestras emociones. A veces vamos a reír, otras vamos a tener un
nudo en la garganta y otra va a ser imposible contener el llanto. 

Julien es un chico que de manera personal me conquistó. A pesar de aparecer perdido en un prólogo terrible. Es el niño, el hermano, el amigo, el compañero y el hijo el que nos va a conquistar desde el minuto uno. Es un chico alegre, un protector, casi podría decir que un pequeño super héroe. Es travieso, pícaro y sabe como puede salirse con la suya aunque JAMÁS va a abusar de nadie. Esa es la parte que lo vuelve humano, tiene una manera de ver el mundo de una forma particular y no es para menos teniendo al gran hermano que tiene.

Aquí quiero aclarar una cosa. Si bien Julien es uno de los protagonistas, ahora que he leído la sinopsis, debo decir que falto añadir una cosa, lo que mueve el mundo de este muchacho, incluso el de Crista. Esa persona que es el eje, el mástil que sujeta el alma y la vuelve pura. Os hablo de Jeremy. Este chico es la pureza y la sabiduría personificada y no podría continuar sin haberlo mencionado, amo a este maravilloso personaje.


Y ahora sí toca la siguiente parte de este triángulo maravilloso, la otra parte que sostiene el todo. Crista. A pesar de haber tenido un comienzo fracturado en la historia, es imposible no amar a esta chica con carácter compasivo y leal hasta la médula. Su fuerza es el gran corazón que tiene, su poder de evolución y su capacidad de perdonar o de amar. Adore a esta chica y me ha resultado imposible no quererla achuchar en más de una ocasión, porque tiene agallas, porque aprende las lecciones que la vida le impone y saca el mejor partido, simplemente porque amó a Jeremy y a Julen sin condiciones con ese gran corazón que tiene. 

Esta belleza creo que su gran fortaleza es la grandeza de sus personajes. Las luces y las sombras que caen sobre ellos. No todo pueden ser blancos o negros. El personaje más puro tiene que probar la oscuridad de alguna manera para así aprender lo que es la vida, pues todo esto se trata de vivir, pero de aprender a hacerlo. EL CLUB DE LOS ETERNOS 27, si bien promete lágrimas tiene una gran lección de vida. VIVE, AMA Y RÍE, no importa que llores está bien, es parte del sino de tener corazón.

Alexandra Roma me conquistó a pesar de dejarme seca de lágrimas, su pluma es delicada, sencilla y profunda, sabe tocar los hilos que mueven las emociones y se cuela en tu corazón dejando una huella que no vas a querer que desaparezca. ¡Feliz lectura!

lunes, 19 de febrero de 2018

Reseña: 17. La buscadora de niños -Rene Denfeld

Hace tres años, Madison Culver desapareció cuando su familia escogía un árbol de Navidad. Ahora tendría ocho años. Desesperados por encontrar a su hija, los Culvers dan con Naomi, una investigadora privada con un talento extraño para localizar a niños perdidos y desaparecidos. 

Conocida como La buscadora de niños, Naomi es su última esperanza. La búsqueda metódica de Naomi la lleva hacia un bosque helado y misterioso dónde deberá enfrentarse a su propio pasado fragmentado, porque ella una vez, también fue una niña perdida. 

Mientras Naomi descubre la verdad detrás de la desaparición de Madison, los fragmentos de un sueño oscuro atraviesan sus defensas recordándole una pérdida terrible que su memoria había bloqueado. 

Si encuentra a Madison, ¿Finalmente revelará los datos de su propia vida?

Os juro que hay momentos en que siento que no me ha mirado un tuerto, no señor, porque lo mío ya ha superado ese punto, a mi me miró un cíclope en extinción, y es que no hay manera de poder explicar que este primer bimestre del año todo me ha pasado y he terminado reducida a la cama, sin más ganas que de dormir. Menos mal, estáis aquí y os puedo contagiar mis virus y lo que es mejor, os puedo compartir mi nueva aventura.

Pero antes de pasar a cualquier cosa, a soltarme a llorar y desgarrar mi corazón, quiero dar las gracias a Ani del Blog Rubíes Literarios por la cabecera tan bonita que inmerecidamente me ha obsequiado y me ha hecho mucha ilusión. ¡Gracias hermosa! ¿Verdad que es bonita?

Ahora si, vamos al lió. Esta vez me sentía con ganas de cambiar un poco mi zona de confort con un registro totalmente diferente, y aunque lo que tenía entre manos me daba mucho respeto, lo cierto es que seguía siendo atrayente a pesar de hablar de niños, y es que cuando yo se que en un libro las victimas son los infantes, se me retuercen las tripas y no puedo leer, sin embargo, debo decir que creo que
acerté del todo con: LA BUSCADORA DE NIÑOS de Rene Denfeld.

Estamos ante un thriller que desde el inicio ya te engancha entre sus páginas. Una familia rota con el dolor más devastador que es la pérdida de un niño en circunstancias extrañas, cuando toda esperanza se ha agotado, cuando estás a punto de darte por vencido y pensar que quizá nunca encuentres respuesta y ella aparece, su nombre no es famoso en la televisión ni los diarios, es entre otros sitios donde circula y tiene una razón de ser, Naomi es la mejor encontrando lo que otros no han podido, ella es la buscadora de niños.

La premisa como ya dije me daba miedo. El secuestro de un niño no es nada bonito, y menos si sabemos quien o que clase de enfermo puede tenerlo, sin embargo, y a pesar de que acepto que lo pasé realmente mal, también debo aceptar que precisamente esas partes que más temía las que me dejaron más que encandilada, pues eran contadas en forma de cuento, uno donde todo era dosificado y un tanto edulcorado sin perder la realidad que se escondía en la realidad Madison. 

Debo decir que no pude evitar llorar en algunas partes de la obra, sufrí por madres que jamás volverán a abrazar a sus hijos, hermanos que tienen una culpa instalada en el alma, abuelas que no podrán consolar a sus hijas, una punta de un iceberg de una realidad que sigue sucediendo terriblemente hoy en día y que tristemente sigue sin haber respuestas, pues es verdad algo, es preferible tener un sitio al que ir a llorar a nunca saber que sucedió. 

La buscadora de niños me dejó con el corazón roto pero a la vez muy ligero. Es una obra que a pesar de toda la oscuridad que puede albergar tiene mucha esperanza, una manera de plantear las cosas que llega al alma y que, para todo aquel que como a mi le de reparo este tipo de argumento, puede leerlo sin sentir esa asfixia, aunque si advierto que lágrimas habrá, eso si, con un muy buen final. 

Rene Delfed sin lugar a dudas se merece estar entre mis autoras fichadas, para cuando necesite algo distinto y que sé que me va a dejar más que satisfecha. ¡Feliz lectura!


sábado, 17 de febrero de 2018

Reseña: 16. Las hijas de la novia -Susan Mallery

Con alegría, afecto y alguna turbación, Courtney, Sienna y Rachel tienen el placer de invitarlos a la boda más emotiva del año: la de su madre.
Courtney, la inadaptada
Courtney Watson no era tan firme como sus hermanas, pero las superaba en una disciplina: guardar secretos, como la apasionada aventura que mantenía con un productor musical de lo más sexy. La organización de la boda de su madre dejó su vida oculta al descubierto, cambiando la imagen que su familia tenía de ella para siempre.
Sienna, el espíritu libre
Cuando su novio le propuso el matrimonio delante de su madre y sus hermanas -¿dónde se había visto eso?-, Sienna se quedó atónita. Ya había roto dos compromisos matrimoniales. ¿Debía decir «sí» aunque no estuviera segura de querer decirlo?
Rachel, la escéptica
Rachel pensaba que el amor era eterno hasta que se divorció; pero su ex le pidió una segunda oportunidad y, a medida que se acercaba la fecha de la boda de su madre, Rachel empezó a ser consciente de algunas verdades incómodas en lo tocante a la ruptura de su matrimonio. Ahora, tenía que elegir entre su orgullo y su felicidad.


¡Por fin habéis llegado! No me miréis así, estamos invitad@s a un evento importante, así que a poneros de etiqueta que hoy, hoy nos vamos de boda... ¡No la mía no! es que quería probarme como me queda esta maravilla, ya veis una con glamour y estilo hasta el final.


Cuando vi esta portada tan rechula y me di cuenta quien era la mano creadora, hablaba de bodas y de hijas me dije, esta es la mía, así que no dude en ir a por Susan Mallery y LAS HIJAS DE LA NOVIA, una obra netamente romántica contemporánea, que sabía que me iba a enamorar de inicio a fin, el seguro de viaje lo tenía ahí, con la autora. 

Lo cierto es que si bien estamos ante una boda inminente, lo más curioso es lo que ocurre a su alrededor. Las hijas de una mujer que enviudó demasiado joven, ahora mujeres, tienen sus propios fantasmas y aquí no podría estar del todo satisfecha con la forma en que han clasificado a las chicas, simplemente
porque para empezar, estamos ante una familia que ha sufrido lo suyo, que llevan un aquisto de piedras sobre sus cabezas, fantasmas que las van persiguiendo y cargas, muchas cargas que deberían dejar atrás para ser felices.

Esto me enamoró, las tres son maravillosas, cada una por su lado. Tres hermanas tan distintas como magníficas. Es curioso como esta vez me sentí identificada con las tres, será que tengo tres hermanas y que de alguna forma los papeles los vi en nosotras. Pero es imposible no poder quererlas y ver lo caotica que peude ser una familia que guarda tanto y que se ama en las mismas dimensiones. 

Si bien a mi la sinopsis no me ha dejado del todo satisfecha con la descripción de cada una, debo decir que cada chica tiene algo mágico, algo que refleja la clase de infancia que pasó cada una y que la han hecho ser lo que son ahora y francamente esta manera de plasmarlo de la autora me ha conquistado, porque la verdad, es que esa cuando un suceso tan duro acontece, la vida no es fácil no es dulce y adoré las piedras del camino que encontré en esta obra porque me encontré con seres humanos adorables que se equivocan, que se quieren y que anhelan amar aunque eso también da miedo.

Susan Mallery me ha vuelto a dejar loca de contenta, lo digo totalmente en serio, esta mujer sabe como conquistar cualquier corazón y dejar con sonrisa satisfecha y ese regusto de decir, espero leerla más mucho más. ¡Feliz lectura!




jueves, 15 de febrero de 2018

Entrevista Mar Álvarez


¡Ya estamos aquí! Llenas de ilusión pues este mes marca un año más con vosotr@s. Nuestro compromiso sigue de traer lo mejor de lo mejor, nuevos descubrimientos y por supuesto plumas que nos enamoren y embauquen con sus obras.
Esta vez no podía ser menos, una autora Sevillana que ya nos espera con su sonrisa eterna y que nos hace mucha ilusión entrevistar. Mar Álvarez.


LR.Hola Mar, buenos días y antes que nada, gracias por recibirnos. Si alguna de nuestras preguntas te incomoda, siéntete libre de pasarla por alto y disculparnos.

Aclarados estos puntos y agradeciéndote tu presencia en este pequeño rincón nuestro del ciberespacio, comenzamos (con tu permiso) la entrevista.

Mar, antes de comenzar directamente friéndote a preguntas sobre tu obra, cuéntanos algo más sobre ti. Para aquellas que no te conozcan. ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿De dónde eres? ¿Cómo surgió la idea de tus pseudónimos? ¿Tienen algún significado especial?

Hola. Antes que nada, quiero darte las gracias por brindarme este huequecito en el blog Locas del Romance. Me hace mucha ilusión que hayas pensado en mí para este mes de febrero (el mes de los enamorados) y con mucho gusto responderé a las preguntas del cuestionario sin guardarme nada en el tintero.
Ahora sí, empezaré diciendo que Mar Álvarez es mi nombre real, aunque como “Mar” sólo se me conoce en el mundillo literario. En casa y para mis amigos de toda la vida, soy María del Mar o Marimar, aunque ya he acabado por acostumbrarme a cualquiera de las tres variantes. Cuando publiqué mi primera novela con editorial (ahora retirada y pendiente de reedición) me propusieron hacerlo bajo pseudónimo, pero después de tantear varias opciones, llegue a la conclusión de que no conseguía identificarme con ninguno de ellos. Así que finalmente opté por mi propio nombre, aunque en su versión corta.
Por otra parte, nací y crecí en Sevilla, pero desde que me casé, vivo en El Puerto de Santa María (Cádiz) donde he formado mi propia familia y donde me encuentro muy a gusto.

L.R. Respecto a tus gustos personales, imaginamos que a través de los libros y de determinados personajes, en muchas ocasiones podemos ver a la mujer que se oculta tras el pseudónimo y su obra. Pero así entre nosotras, ¿cuál es tu color favorito? ¿Sueles inspirarte con algún tipo de música específica? ¿Se podría decir que hay algún grupo concreto o solista que de alguna forma haya influido o interferido con tu espíritu creador?
Mi color favorito es el rojo. Creo que toda autora deja de alguna manera su impronta en los personajes que crea, sea de manera voluntaria o no, y los míos no han de ser menos. Aunque tengo que dejar claro que todas las historias que he creado son ficción. Porque como anécdota, puedo decir que me he encontrado con alguna amiga que otra que me ha comentado, después de leer algún libro, que me ven a mí como la protagonista de tal o cual historia. Y teniendo en cuenta que son novelas en las que las puede aparecer
alguna que otra escena de sexo, me resulta algo incómodo que me digan tal cosa. Pero bueno, trato de tomarlo con humor y procuro remarcar que todo es ficción, y sólo ficción.
No suelo necesitar de nada en concreto a la hora de inspirarme: ni música, ni silencio, ni encerrarme en un cuarto aislada del mundo. Cuando las musas aparecen, sea dónde o como fuere, trato de aferrarme a ellas con uñas y dientes, no vaya a ser que se me escapen…
 
L.R. ¿Cómo te describirías a ti misma? ¿Qué tres virtudes y qué tres defectos crees que te definen?
A ver, esa pregunta me resulta fácil y difícil al mismo tiempo, porque aunque suene a topicazo, no creo que sea yo la persona más idónea para definirme a mí misma. Pero como he dicho que no voy a regatear ninguna pregunta, intentaré tirarme a la piscina.
Me defino como una persona muy normal y corriente, sin ninguna virtud ni defecto importante (creo). Vamos, de las que te cruzas todos los días por la calle y en la que no se suele reparar al pasar por su lado.
Me gustan y disfruto con las cosas sencillas y tengo multitud de aficiones, aunque no destaco en ninguna de ellas: desde la lectura (cómo no), la música, el deporte (sobre todo me encanta patinar), la pintura, los videojuegos, las manualidades, hacer puzzles, punto de cruz, etc, etc, etc.
Virtudes: Esto es más complicado. Quizás pueda decir que soy una persona muy leal con aquellos a los que quiero (sean amigos o familia), procuro ser honrada conmigo mismo y con los demás, y prefiero ir siempre con la verdad por delante porque con siete años aprendí que la mentira tiene las patitas demasiado cortas (mi madre me pilló una mentira y qué bronca no me echaría que se me quedó grabada para los restos).
Defectos (¿Sólo tres?). A ver: Soy tremendamente insegura. Lucho continuamente contra la falta de confianza en mí misma y en lo que hago, aunque cuando me vienen los demonios, trato de combatirlos para no venirme abajo. Me falta seguridad a la hora de mostrarme delante de los demás, sobre todo en mi faceta como escritora, aunque también me pasa en el ámbito personal (lo cierto es que soy muy crítica conmigo misma). Hasta que no me siento muy a gusto con alguien, no soy capaz de mostrar mi lado bromista, por lo que suelo dar la impresión de que ser más seria y taciturna de lo que realmente soy.  Tengo la malísima costumbre de no dejar hablar y tiendo a ponerme en lo peor cuando algo ocurre. Soy reservada y tímida por naturaleza y me cuesta un mundo socializar con terceras personas, aunque me esfuerzo por superar este escollo. Y dejémoslo ya ahí que creo que es suficiente….


L.R. Una de las cosas que siempre nos ha llamado la atención de los escritores y que nos pica la curiosidad (admitámoslo, somos cotillas al máximo), es conocer la formación que poseen los autores que tanto nos enamoran. ¿Podrías contarnos algo sobre esto? ¿Qué estudiaste? ¿Dónde te formaste? ¿Has hecho cursos específicos para escritores o todo es talento natural y trabajo?
Estudié Derecho en la Universidad de Sevilla, pero cuando terminé la carrera, me di cuenta que las togas y los tribunales no iban a ser lo mío (quizás por lo de la inseguridad que comenté antes). Empecé a trabajar en la empresa privada hasta que mi pareja me animó a estudiar oposiciones, aprovechando la base de conocimientos que ya tenía. Finalmente conseguí aprobar una plaza en la Diputación de Cádiz, donde trabajo desde entonces.
No he hecho ningún curso de escritura ni nada relacionado con esta afición, aunque no descarto realizarlo en un futuro cuando tenga tiempo.
Mi aprendizaje me viene de la propia lectura, algo que a lo largo de los años, ayuda a mejorar el vocabulario, la gramática y el lenguaje en general. No obstante, sigo cometiendo errores a la hora de escribir y soy consciente de que aún me queda mucho por aprender. Afortunadamente, tengo detrás a una gran amiga que me ayuda con las correcciones de los textos y que me da consejos a la hora de mejorar.

L.R. Hablando sobre tu trabajo  de escritora, imaginamos que un libro no se escribe en un momento ¿Cuál es el proceso que sigues para crear estas joyas de la literatura romántica? ¿Qué proceso mental/físico o extrasensorial tiene lugar para que des a luz a tu obra?
Cada libro tiene su proceso de creación: el histórico nació de una conversación (medio en serio, medio en broma) con mi marido.  Al Sur fue el inicio de una broma con una amiga. Con El Okupa me metí en un fregado del que no tenía ni idea de cómo salir, por  culpa de una mansión de la que estaba enamorada...  Casi siempre hay un detonante que marca el pistoletazo de salida a la hora de empezar una historia.
Nunca he sido de seguir un guión detallado a la hora de escribir. Como se suele decir, suelo ser más de brújula que de mapa. Me hago una idea genérica de cómo puede ser la historia, aunque después dejo que fluya por sí misma. De una manera u otra, los personajes terminan cobrando vida propia y acaban haciendo lo que le da la gana, y no siempre lo que yo tenía previsto en un inicio. Por ejemplo, te diré que con Viernes de Pecado, tenía muy claro el argumento de las cien primeras páginas, pero después no tenía ni idea de cómo seguir. Simplemente solté riendas y dejé a los personajes actuar por sí mismos.

L.R. Trasladémonos ahora a un día en la vida de Mar Álvarez ¿Cómo es? ¿A qué hora del día sueles ponerte escribir? ¿Cuántas horas de duro trabajo supone un día cualquiera? ¿Dedicas todo ese tiempo a escribir o sueles alternarlo con investigación y algún otro asunto? ¿Qué elementos de tu vida, de tu alrededor (tangibles o no), suelen servirte de inspiración o cortarla de raíz?
Mi vida diaria está centrada principalmente (bueno, aparte del trabajo del que no tengo más remedio que depender), en el cuidado de mis hijas. Tengo dos niñas mellizas de cinco años, por lo que el tiempo que le puedo dedicar a la escritura es muy relativo. No tengo un horario establecido en el que me siente delante del ordenador y me aísle del mundo, entre otras cosas porque me resulta imposible. Es cuando ellas se acuestan, y después de dejar organizadas las cosas de la casa, cuando realmente puedo disponer de un poco de tiempo para mí. Pero no todos los días me siento inspirada o predispuesta a escribir algo que merezca la pena. Así que, en ese sentido, me muevo un poco por impulso.
Quizás cuando más me cunde la escritura es al amanecer. Multitud de ocasiones me he despertado de madrugada y las musas han empezado a revolotear por mi cabeza en plan salvaje. Cuando eso pasa, no dudo en levantarme para escribir lo que sea antes de que la escena que en ese momento ronda mi cabeza desaparezca. Alguna vez me ha pasado que me he dicho, “cuando me levante lo anoto”, y por la mañana, esa chispa que tenía la idea original se ha perdido. Y eso fastidia un montón…
Por eso, siempre suelo llevar un cuaderno y un bolígrafo encima. Y en cuanto surge la inspiración, procuro no dejarla escapar…

L. R. Viajemos al pasado por un momento, a esa primera vez (que tú recuerdes) con un libro entre tus manos. ¿Qué edad tenías, qué libro era y de qué forma te marcó? ¿Recuerdas quién te lo dio? ¿A quién echarías la culpa de tu afición a la lectura y la escritura?
En mi casa siempre ha habido libros. Mis padres, en especial mi madre, fue una gran lectora y recuerdo que de niña me encantaban los cuentos infantiles que tenían mis hermanos. Pero de verdad, mi afición por la lectura, y en especial por la romántica, comenzó de adolescente y fue mi hermana quien me enganchó a ella. Recuerdo que el primer libro de este género que leí, y que supuso un antes y un después para mi, fue La novia cautiva, de Johanna Lindsay. A partir de ahí, fue un no parar. Mi madre, mi hermana y yo nos bebíamos todas las novelas románticas que caían en nuestras manos y cuando no teníamos ninguna nueva, releíamos las que poblaban las estanterías de casa.
Si a eso le sumamos que ya desde niña tenía una imaginación desbordante, supongo que sólo era cuestión de tiempo que algún día empezara a crear mis propias historias.

L.R. Como románticas empedernidas que somos, hay ciertas preguntas que no podemos evitar y esta es una de ellas: ¿Cómo es para ti el hombre ideal? ¿De qué forma esperarías que te conquistaran? ¿Eres una mujer que disfrute de flores y bombones o prefieres algo menos convencional? ¿Alguna película/libro favoritos (léase: Disney, cuentos de hadas, ranas que se transforman...) que hayan influido en tu forma de ver el amor y en lo que esperas de él? Y lo más importante de todo... ¿Lo has encontrado ya? ¿Tiene hermanos? (jajajaja)
Mi hombre ideal no tiene que tener un aspecto concreto (me gustan más los morenos que los rubios, aunque a Brad Pitt tampoco le hago ascos). Aunque suene a tópico, debe tratarse de una persona con principios, o como se suele decir, un tío que se vista por los pies. Nunca me han gustado los que van de chulitos, prepotentes, creídos o los que van por la vida creyéndose los Reyes del Mambo. Quizás me haya visto influenciada por mi excesivo romanticismo, pero nunca he sido una picaflor. Cuando he estado enamorada, lo he estado de verdad. Para mí en el amor, no hay medias tintas. O todo, o nada.
Y sí, adoro las películas de Disney. Me da igual que las tachen de anticuadas, obsoletas o machistas. Me encanta que haya un príncipe azul que se enamore de la princesa y que juntos sueñen con el felices para siempre (que después será o serón, pero no vamos a poner el parche antes de que salga el grano, ¿no?). Valoro la caballerosidad y que un hombre tenga, y agarrarse los machos por lo que voy a decir, honor. Porque para mí, lejos de ser una palabra desfasada, en un vocablo que va unido a aquellas personas que tienen principios, que es lo que yo valoro. (Y ahora, quien quiera me llame carcamal, pero a estas alturas de mi vida, no me apetece cambiar).
Llevo con mi pareja casi veinte años, y sí, tiene hermanos, pero tengo que decir que yo me llevé al mejor de todos…

L.R. Imaginamos que como escritora de romance, en primer lugar y antes de decantarte por este género, fuiste ávida lectora de autoras ya consagradas. Dinos ¿alguna autora o libro te marcó de forma especial, haciéndote decidir escribir novela romántica y no novela negra, fantástica o histórica (o cualquier otro género)? ¿Qué libro es para ti, a día de hoy, tu principal referente (ese que no puedes parar de leer)? ¿Hay algún género literario en especial que seas incapaz de leer o rechaces de antemano? ¿Y en novela romántica, algún subgénero que digas "esto no es para mí"?
Como comenté en la pregunta anterior, Johanna Lindsay fue un referente para mí en mis comienzos como lectora de romance. Luego vinieron las Jude Deveraux, Jennifer Blake, Shirlee Busbee… (no sé si lo estoy escribiendo bien, porque las estoy mentando de memoria). De aquellos primero libros, hay uno en especial que recuerdo con especial cariño y que he leído muchísimas veces: Fuego en el Corazón, de Katherine Sutcliff. Es una novela antigua, pero me sigue enamorando por la ternura que me inspira sus personajes.
No tengo ningún género literario que rechace de antemano; quizás el de terror porque me da un yu-yu impresionante. No obstante, tengo tan poco tiempo para leer, que a la hora de elegir lecturas no suelo hacer experimentos con otro género, por lo que prácticamente sólo me dedico a la romántica.
En cuanto a la escritura, estoy tocando distintos subgéneros dentro del romance: he pasado por la histórica, la contemporánea, lo paranormal… Y aunque juré y perjuré que nunca escribiría una erótica (no por nada, sino porque detallar las escenas de sexo me cuesta un mundo), la novela de Viernes de Pecado puede que roce un poco ese subgénero, aunque no me atrevería de catalogarla como tal.

L. R. Centrémonos ahora en tu trabajo de escritora, lo que a día de hoy es tu obra publicada. ¿Hay algún secreto oscuro en el pasado de Mar Álvarez? ¿Escribiste algún artículo para alguna revista, alguna redacción ganadora en el colegio, un cuento... cualquier cosa? ¿Nos hablarías un poco de ello?
Secreto oscuro, no tengo ninguno. Igual despertaría morbo decir otra cosa, pero que le vamos a hacer, ya he dicho que soy muy normalita.
Mis primeros escritos fueron unos cuentos infantiles cuando tenía, no sé, quizás 7 u 8 años. Eran historietas muy pequeñas, de cinco o seis páginas, donde había mucho dibujo y pocas líneas.
Nunca escribí ni participé en concursos escolares. Eso hubiera significado mostrarme visible, y mi timidez no me lo permitía.
Jamás, jamás, jamás, pensé que una de mis historias pudiera ver la luz. La primera novela que terminé fue Camino al Paraíso, y después de mucho pensarlo, y en uno de esos arrebatos que le da a una de vez en cuando, decidí presentarla al concurso que organizaba Vergara con RNR, dando por hecho que ni siquiera se iban a molestar en leerla. Mi sorpresa fue mayúscula cuando anunciaron los diez finalistas y vi que Camino al Paraíso estaba entre ellas. ¡No me lo podía creer! Y aunque no gané (eso ya hubiera sido la repera), aquello me dio la confianza suficiente para liarme la manta a la cabeza y decir, ¿por qué no?
Aparte de eso, en 2016 gané un concurso de microrrelatos que organizó el evento Books Ladder (Barcelona), con un texto que dediqué a la memoria de mi madre, y que aún hoy en día, me sigue costando leer sin que se me salten las lágrimas
  
L. R. ¿Cuál fue tu primera novela y cómo surgió la idea? ¿Cuánto tardaste en terminarla? ¿Qué personaje resultó más irreverente y te dio más dolores de cabeza? ¿Cuál es tu escena preferida? ¿Recuerdas el momento en que la escribiste o fue producto de un intervalo de "éxtasis de escritor"? ¿En qué momento decides compartir esta con el mundo?
Mi primera novela de verdad fue Camino al Paraíso (que después salió publicada con el sello Lxl con el título A la conquista de tu corazón y No me rendiré. Actualmente he recuperado los derechos sobre la misma y tengo prevista volver a editarla con su título original).
Esta novela está ambientada en el segundo viaje de Colón al Nuevo Mundo, y
la idea surgió viendo un documental con mi marido sobre el  tema en Canal de Historia. En aquel momento, él comentó que si hubiera nacido en aquella época, le hubiera gustado ser uno de esos exploradores que cruzaron el océano para embarcarse en tamaña aventura. Yo le contesté que si él se iba, ¿dónde quedaba yo? Y de aquel simple comentario, se creó la historia en mi cabeza. A la mañana siguiente, estaba a las seis de la mañana levantada escribiendo en un cuaderno el guión básico de la novela.
Se trataba de una historia que sólo iba a ser para mí, y que nadie nunca jamás leería, así que me tomé mi tiempo en darle forma. Sólo tardé seis años en acabarla, entre otras cosas porque cuando me atascaba, la guardaba en un cajón (a veces durante muchos meses) y no volvía a pensar en ella hasta que se me ocurría la manera de salir del atolladero en el que me encontraba. Cuando la terminé, la leí y la releí, me dije: pues no está tan mal…
Así que me decidí a enviarla al concurso de Vergara y desde entonces, todo cambió.

L. R. Dentro de tu obra, has jugado con presente y pasado. ¿Qué género hoy por hoy te gusta más? ¿Cuál es el que has sentido más complicado para plasmas? ¿Qué personaje te marcó de forma más especial? ¿Cuál fue el que más problema te supuso?
No hay un género que me guste más que otro, aunque si me tengo que mojar por alguno, quizás diría que el histórico, Aunque también es cierto que puede resultar el más difícil de escribir porque supone un mayor trabajo de documentación que las historias contemporáneas. Hay que cuidar más el vocabulario, las expresiones y siempre está el temor de que, aunque te hayas estudiado multitud de libros sobre la época que toque, puedas cometer una pifia de la que tarde o temprano se dará cuenta algún lector. De hecho, ya me han informado de uno, que no voy a decir, que debo corregir cuando la repase.
De todos los personajes que he creado, reconozco que tengo una especial predilección por Javier, mi capitán Alonso (Camino al Paraíso). La culpa la tiene el hecho de que es un personaje inspirado en mi propio Javier, el que me
acompaña desde hace dos décadas en mi día a día y quien me prestó su nombre para dar vida al protagonista de la historia.
Y el que más problema me supuso, sin lugar a dudas, fue Evan (Un okupa en mi corazón). Desde el principio, tuve muy claro cómo iba a ser el personaje. Pero Evan tiene una particularidad muy especial, y me resultó un reto complicado darle una solución de manera que resultara coherente con la trama del libro.

L. R. ¿Sueles poner cara a tus personajes? ¿Actores o personas con las que te cruzas un día, que conoces... o todo nace de tu imaginación? ¿Cómo y de dónde salen estos hombres y mujeres que nos atrapan con sus vidas?
Salvo el personaje de Javier, que tuvo cara desde el primer momento, al resto de ellos les puse rostro a posteriori. Miento; también Pablo (Al Sur) tuvo cara desde el principio gracias a un actor que vi en una telenovela hace años (quien tenga curiosidad, que vea el booktrailer).
De los demás, tanto femeninos como masculinos, tenía claro cuáles serían sus rasgos físicos pero no me inspiré en nadie en particular a la hora de crearlos.

L. R.  ¿Nos puedes hablar un poco del tu trabajo próximo a salir?
Viernes de Pecado es el último bebé literario que estará recién salido del horno para febrero.
Aunque ya he dicho que no me atrevo a catalogarla de erótica, es la novela con más escenas de sexo que he escrito hasta la fecha (y Dios sabe que me ha costado sangre, sudor y lágrimas… No sabes cuánto envidio a las personas que tienen facilidad para escribir estas escenas). Pero también tiene (o al menos eso he pretendido) sus puntos divertidos, y no puede faltar esa amiga loca que aparece siempre para poner las cosas en su sitio cuando a los personajes principales hace falta darle un empujoncito. Es una historia actual donde los personajes deben vivir con sus errores, sus consecuencias, y aprender a sacar provecho de ellas.

L. R. Y ya para terminar te dejamos un espacio para que puedas escribir un mensaje a nuestras lectoras.
Principalmente, quiero agradecer a todas aquellas lectoras que, en los últimos dos años, le han dado una oportunidad a alguno de mis libros. A aquellas que me han mostrado su apoyo dejándome unas reseñas que me han tocado la fibra, las que se han puesto en contacto conmigo para darme su parecer (sea bueno o malo, que de todo hay que aprender), pero también a aquellas que de manera anónima han sentido la curiosidad de conocer a mis personajes de entre los miles de novelas que nutre hoy el catálogo de romance.

Sé que no soy la mejor escritora del mundo, dudo mucho que mis libros estén algún día entre los best sellers de los grandes centros comerciales, que todavía me queda mucho por aprender y mejorar. Pero lo que sí puedo afirmar sin ningún género de duda es que una parte importante de mi corazón va impreso en cada una de las líneas que escribo y que deseo que mis locuras y mis diatribas mentales las emocione y que disfruten con ellas tanto como lo hago yo al escribirlas.

Hasta aquí nuestras preguntas, Mar Álvarez. Te agradecemos muchísimo el tiempo que has dedicado a contestarnos, sabemos que eres una persona muy ocupada y esperamos (y deseamos con todas nuestras fuerzas) que todo el trabajo que tienes entre manos, te reporte el mayor éxito del mundo.
Ha sido un placer. Muchísimas gracias a Locas del Romance por  brindarme esta oportunidad de dar a conocer una parte de mí.
Un abrazo de parte de Locas del Romance y ¡Hasta pronto!



martes, 13 de febrero de 2018

Entrevista María Vila

Hola Loc@s del Romance. ¿Estáis listos para continuar con la locura literaria? Nosotras estamos emocionadas de poder traeros a una autora que en lo personal a Naitora la ha marcado y la ha puesto loca.

La pluma creadora es María Vila, así que poneos vuestra ropa de bucaner@ que nos vamos a montar en un navío a buscar a esta autora entre piratas, sobre todo con ellas… con esas mujeres que tanto nos gustaron.

Hola María, ya estamos aquí contigo y la verdad es que estoy muy emocionada de tenerte en nuestro rincón. Si alguna de nuestras preguntas te incomoda, siéntete libre de pasarla por alto y disculparnos.

Aclarados estos puntos y agradeciéndote tu presencia en este pequeño rincón nuestro del ciberespacio, comenzamos (con tu permiso) la entrevista.

L.R. María, antes de comenzar directamente friéndote a preguntas sobre tu obra, cuéntanos algo más sobre ti. Para aquellas que no te conozcan. ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿De dónde eres? ¿Cómo surgió la idea de tus pseudónimos? ¿Tienen algún significado especial?

M.V.: Buenos días, locas. Mi nombre va sin trampa ni cartón: me llamo María Vila. María, mi nombre, Vila, el apellido de mi padre. Como soy un poco rara, funciono al revés, y utilizo pseudónimos para mi cuenta personal de facebook y esas cosas. En twitter, en instagram, en mi cuenta de escritora en facebook… mi nombre para todo es laleyendadeladospiratas, lasdospiratas en twitter porque el otro no cabe. Siempre he preferido que la gente conociera el título de mis libros antes que mi nombre, porque hay un momento en el que, cuando escribo, ya no soy yo, soy mis personajes, todos y cada uno de ellos. Preferiría que la gente hablara de Shatidje, o de Inés,  a que hablara de mí. Tal vez por eso mi cuenta de correo electrónico sea ladybraukings@gmail.com.

L.R. Respecto a tus gustos personales, imaginamos que a través de los libros y de determinados personajes, en muchas ocasiones podemos ver a la mujer que se oculta tras el pseudónimo y su obra. Pero así entre nosotras, ¿cuál es tu color favorito? ¿Sueles inspirarte con algún tipo de música específica? ¿Se podría decir que hay algún grupo concreto o solista que de alguna forma haya influido o interferido con tu espíritu creador?

M.V.: Mi color favorito cambia con mi estado anímico y mi etapa. Soy mucho de amarillo, aunque ahora estoy en una etapa blanca, como las velas de El Miguel o la sonrisa de Fred. ;) Antes escribía con música, con las grandes bandas sonoras: Memorias de África, Master and comander, El último Mohicano… Ahora prefiero escribir en silencio. Aunque me encanta la música y me inspira muchas escenas. Cuando voy conduciendo escuchando la radio voy pensando: esta canción debería ser la banda sonora en la escena de Fred e Inés, esta para el combate, esta es la canción de Sha… aunque con más frecuencia identifico la música con personas importantes en mi vida. Me gusta casi todo, menos el reggaetón. Y admiro a los compositores. Un buen
amigo decía que la música supera a las letras porque es capaz de transmitir sentimientos sin necesidad de palabras, saltando la barrera del “cerebro” para llegar directamente a nuestro corazón. Y lo suscribo íntegramente. Supongo que soy una compositora frustrada.

L.R. ¿Cómo te describirías a ti misma? ¿Qué tres virtudes y qué tres defectos crees que te definen?

M.V.: Jajajaja. Parece una entrevista de trabajo. Describirme a mí misma. Soy apasionada, vitalista y creativa, aunque cada vez más va pesando en mí mi faceta de profesora de secundaria. Tengo un punto idealista que los años y la vida no han conseguido apagar, así que supongo que, pese a que la vida no se haya portado muy bien conmigo últimamente en el plano personal, sigo siendo una optimista.  ¿Virtudes? Creo que las he dicho: soy creativa, ocurrente y positiva. ¿Defectos…? ¿Solo tres? Jajajajaja… Pues una consecuencia de mi afán docente es que tiendo a ser excesivamente crítica, lo que me convierte con frecuencia en impertinente, protestona y muy exigente con quienes me importan. Intento que la crítica sea constructiva, porque mi faceta de profesora me hace intentar mejorar el mundo, pero no todo el mundo lo ve así. Y, por supuesto, como demuestra el hecho de que yo crea que sé cómo hacer el mundo mejor, peco de prepotente y soberbia. Creer que puedo “mejorar­” el mundo y a la gente tiene la lectura de que, de alguna manera, me creo en una situación superior.  Vamos, que tengo todos los vicios de Miguel. Miguel es un fraile franciscano a mi lado. Así que la humildad es una de esas asignaturas que me queda día sí día no para septiembre: soy soberbia, prepotente, presuntuosa e impertinente... :S Y también tengo de Miguel el sarcasmo. De hecho, los reyes me han traído una camiseta en la que pone: “Me? Sarcastic? Never!”. ¡Me encanta!

L.R. Una de las cosas que siempre nos ha llamado la atención de los escritores y que nos pica la curiosidad (admitámoslo, somos cotillas al máximo), es conocer la formación que poseen los autores que tanto nos enamoran. ¿Podrías contarnos algo sobre esto? ¿Qué estudiaste? ¿Dónde te formaste? ¿Has hecho cursos específicos para escritores o todo es talento natural y trabajo?
M.V.: Yo llevo escribiendo desde que aprendí a hacerlo. Cuando tenía seis años nos pusieron de deberes en el cole escribir un cuento, y ese fue el primero. Se lo fueron pasando de unas profes a otras y se lo contaron a mi madre. Nunca he parado de escribir. Con catorce años escribí Piratas, que veinte años más tarde sería La leyenda de las dos piratas. La llevé a una editorial y me dijeron que tenía que formarme más. Escribí Nadie entre los quince y los dieciséis, y El caballo de metal, que solo tengo manuscrita, entre los diecisiete y los diecinueve. En la carrera (estudié la licenciatura en
Derecho con diplomatura en Economía en ICADE) fui a un taller de escritura, el taller de Enrique Páez. Fue una experiencia maravillosa. Aprendí muchísimo, sobre todo el segundo año, con Javier Sagarna. Me enseñaron a hacer crítica literaria y a ser mi propio crítico. De hecho, creo que soy mejor crítica que escritora. Jajajajja. Además, escribíamos un relato todas las semanas y eso es un ejercicio estupendo. Gané un concurso de relatos, luego otro de novela corta… Y me fui animando. Ahora tengo montado un pequeño taller de escritura en el colegio en el que trabajo, el colegio FEM, y funciona genial. ¡Los chicos escriben maravillas! Y eso se lo debo sobre todo a Enrique y a Javier.  Los talleres ayudan mucho, porque las ideas son de uno, pero la forma en que las sacamos se puede pulir y mejorar siempre. Javier tenía un don como crítico. Leías un relato que no terminaba de funcionar y él te decía algo tan sencillo como: “Lo que le pasa es que empieza tarde.  Quítale el primer párrafo.” Y le hacías caso y… ¡bravo! ¡Ya funcionaba bien!  Después, mientras viví en Puerto Rico, estudié la carrera de Filología Hispánica, ahora grado en Lengua Española, y me enamoré del Barroco. Me influyó sobre todo una profesora, Ana Suárez Miramón, a la que La leyenda de las dos piratas le debe muchísimo. La formación y el trabajo son muy importantes. Espero no dejar nunca de aprender.

L.R. Hablando sobre tu trabajo  de escritora, imaginamos que un libro no se escribe en un momento, ¿Cuál es el proceso que sigues para crear estas joyas de la literatura romántica? ¿Qué proceso mental/físico o extrasensorial tiene lugar para que des a luz a tu obra?

M.V.: ¡Puf! Ni idea.  Llevo tantos años escribiendo que no sé cómo lo hago. Para mí escribir es casi como respirar. De pronto surge una idea, una chispa que va creciendo en mí y que dejo de controlar. A su lado empiezan a surgir personajes, circunstancias… Yo solo escribo lo que tengo dentro. La chispa te la da la vida, lo que ves, lo que conoces… Mi trabajo me encanta porque observo a todas horas adolescentes hormonados descubriendo el amor, y te dan millones de ideas. Son la mejor fuente de inspiración.

L.R. Trasladémonos ahora a un día en la vida de María Vila ¿Cómo es? ¿A qué hora del día sueles ponerte escribir? ¿Cuántas horas de duro trabajo supone un día cualquiera? ¿Dedicas todo ese tiempo a escribir o sueles alternarlo con investigación y algún otro asunto? ¿Qué elementos de tu vida, de tu alrededor
(tangibles o no), suelen servirte de inspiración o cortarla de raíz?

M.V.: Mi vida… ¡Mi vida es un caos! Yo no soy como Vargas Llosa o muchos escritores grandes que escriben equis horas al día. La mayoría de mi trabajo como escritora transcurre dentro de mi cabeza. El libro se gesta, se forma en mi cabeza. Cuando camino por la calle, cuando voy conduciendo, cuando me meto en la cama. Tal vez por eso La leyenda de las dos piratas tardó veinte años en escribirse. Estaba en mi cabeza, todo el tiempo. Pero no fue hasta que a mi marido le salió un trabajo en Puerto Rico y tuve que dejar el mío que me puse a escribir todas las mañanas.  Por las mañanas escribía, por las tardes estudiaba y me ocupaba de los niños. Entonces pude trabajar en la novela que tenía dentro. Escribía, me documentaba, dibujaba los combates… Ahora mi vida se ha vuelto más complicada. Mi marido falleció en 2016 y tengo dos trabajos y dos niños para mí sola, sin contar el tiempo que dedico a la promoción de La leyenda de las dos piratas o a leer libros de amigos que te piden una crítica. Así que el trabajo de escritora lo hago casi a escondidas, en los ratitos que puedo, cuando he acostado a los niños y tengo algo de tiempo para mí. Pero, como decía antes, en mi cabeza siempre estoy trabajando. Mis personajes viven conmigo. Y absorbo de la vida todo lo que puedo y lo incorporo. Conoces a alguien y dices: ¡Perfecto! Acabo de solucionar a un personaje que era demasiado plano. Va a ser más como Fulanito o Menganito. Escribir “rellena” de alguna manera el vacío tan grande que me ha quedado dentro.

L. R. Viajemos al pasado por un momento, a esa primera vez (que tú recuerdes) con un libro entre tus manos. ¿Qué edad tenías, qué libro era y de qué forma te marcó? ¿Recuerdas quién te lo dio? ¿A quién echarías la culpa de tu afición a la lectura y la escritura?

M.V.: Siempre me ha gustado leer. Mis primeros libros fueron de la colección El barco de vapor. Recuerdo Las aventuras del rey Túnix, que no sé si fue el primero. Especial cariño le tengo a Medinoche de un niño que se hace salteador de caminos. Se lo leía a mi hermana por las noches. Pero de los primeros que leí me entusiasmó Las aventuras de Vania el Forzudo, basado en la leyenda de Iván, un zar ruso. Me hizo soñar con aventuras, lugares exóticos, brujas a las que vencer, mundos de ilusión y, por supuesto, con su historia de amor. Después me marcaría irremediablemente Los tres mosqueteros. Athos fue el primer personaje de ficción del que me enamoré y aquello me enseñó que se pueden crear personajes de los que enamorarnos para siempre, y que esa pasión es tan real como cualquier otra.


L.R. Como románticas empedernidas que somos, hay ciertas preguntas que no podemos evitar y esta es una de ellas: ¿Cómo es para ti el hombre ideal? ¿De qué forma esperarías que te conquistaran? ¿Eres una mujer que disfrute de flores y bombones o prefieres algo menos convencional? ¿Alguna película/libro favoritos (léase: Disney, cuentos de hadas, ranas que se transforman...) que hayan influido en tu forma de ver el amor y en lo que esperas de él? Y lo más importante de todo... ¿Lo has encontrado ya? ¿Tiene hermanos? (jajajaja)

M.V.: ¡Cuántas preguntas! El hombre ideal… El hombre ideal va cambiando a medida que creces. Como romántica empedernida, de adolescente me gustaban los chicos misteriosos e imposibles, que no me pudieran corresponder. Y ya, si los podía salvar o redimir, traerlos a la luz desde el lado oscuro, aunque nunca pudieran amarme… eso era el súmum. Luego descubres que, por lo general, los hombres misteriosos que apenas hablan lo que ocurre es que tienen poco que decir, y que el hombre ideal dista mucho de ser perfecto. Mi hombre ideal es de carne y hueso, tiene virtudes y defectos, pero es capaz de enamorarme cada día. El hombre ideal te acompaña y te apoya, pero te deja volar y está ahí para recogerte cuando aterrizas, o para sostenerte si vacilas, o para sujetarte si vuelas demasiado lejos del suelo. El hombre ideal te hace sentir especial y única. En mi caso, esa figura se corresponde con la de mi marido. Él me hacía sentir que lo mejor que había hecho en mi vida había sido seducirle. Y sigo pensando eso. En cuanto a lo que me enamoró de él… no os voy a engañar: lo primero que me llamó la atención era que estaba buenísimo. Tenía un cuerpazo para caerse de espaldas. Jajajajaja… Pero me di cuenta de que estaba perdidamente enamorada de él cuando me impresionó con su cultura. Yo no soy fácilmente impresionable, pero es que él sabía de todo. Tenía una memoria prodigiosa y una curiosidad e inquietud por saber de todo, lo que hacía que fuera delicioso hablar con él. Él te diría lo contrario, pero yo siempre tenía la sensación de que él sabía de todo y de que tenía siempre razón. Con lo que soy yo para discutir, aprendí a no poner en duda lo que él afirmara. Me hacía sentir protegida, a la vez que única y especial. Y esa sensación se la deseo a todas las mujeres del mundo.
De lo que has preguntado de si flores o bombones… Mi marido me preparaba el desayuno todos los días, y los fines de semana a menudo lo acompañaba de flores que compraba cuando sacaba a pasear al perro. Con frecuencia decía: «Lo siento, hadita. Soy un romántico de los del montón, de velitas y flores. No soy nada original». Pero no lo habría cambiado ni por un millón de poetas.
Por último, películas románticas que me gusten: Ya que habéis mencionado Disney, diré que me encanta La Bella y la Bestia. Claro, ella es una loca de la lectura. Pero dejando Disney de lado, como películas románticas me encantan Un paseo por las nubes y El velo pintado. La última no sé si os encajaría, porque no cumple el requisito de la novela romántica de final feliz. Pero es que yo soy romántica de las de verdad, de las del XIX, de las del amor imposible y el final trágico. No os digo nada. Ya me leéis.

L.R. Imaginamos que como escritora, en primer lugar fuiste ávida lectora de autoras ya consagradas. Dinos ¿alguna autora o libro te marcó de forma especial, haciéndote decidir escribir novela romántica y no novela negra, fantástica o histórica (o cualquier otro género)? ¿Qué libro es para ti, a día de hoy, tu principal referente (ese que no puedes parar de leer)? ¿Hay algún género literario en especial que seas incapaz de leer o rechaces de antemano? ¿Y en novela romántica, algún subgénero que digas "esto no es para mí"?

M.V.: Bueno, en primer lugar habría que matizar la pregunta. Yo no me he decidido por la novela romántica en lugar de otros géneros. He escrito novela fantástica, Nadie, y La leyenda de las dos piratas la considero histórica también. Es decir, para mí el romance tiene que estar ahí, como columna vertebral, pero el romance solo me sabe a poco. Me gusta la novela histórica, con romance, la novela de suspense, con romance, la novela fantástica, con romance. Creo que el romance es inherente al ser humano y por ello a las grandes historias. En ese sentido me marcó Los tres mosqueteros, porque me entusiasma la historia de amor entre Athos y Milady de Winter. Pero en cualquier novela creo que hace falta esa chispa de amor. Ahora bien, novela solo romántica… me gusta menos.


L. R. Centrémonos ahora en tu trabajo de escritora, lo que a día de hoy es tu obra publicada. Pero antes de todo esto, antes de decidir publicar tu primer "libro (y permítenos que lo llamemos así) de verdad" ¿hay algún secreto oscuro en el pasado de María Vila? ¿Escribiste algún artículo para alguna revista, alguna redacción ganadora en el colegio, un cuento... cualquier cosa? ¿Nos hablarías un poco de ello?


M.V.: ¡Claro que ha habido de eso! De niña gané un concurso de poesía en el colegio. En la carrera gané el concurso de relatos fantásticos y de terror del que os he hablado antes. Era un concurso convocado por La asociación de juegos de rol de Parla. Cuando llegué, era la única chica. Jajajajaja… Para mí fue muy especial ganar el Concurso Nacional de Novela Corta José Luis Castillo-Puche, porque tuve el increíble honor de que el mismo José Luis presentara mi novela. Que un premio cervantes diga las cosas tan maravillosas que dijo él de algo que has escrito tú… ¡puf!, es algo mágico.


L. R. ¿Cuál fue tu primera novela y cómo surgió la idea? ¿Cuánto tardaste en terminarla? ¿Qué personaje resultó más irreverente y te dio más dolores de cabeza? ¿Cuál es tu escena preferida? ¿Recuerdas el momento en que la escribiste o fue producto de un intervalo de "éxtasis de escritor"? ¿En qué momento decides compartir esta con el mundo?

M.V.: Mi primera «novela» la escribí con trece años, y creo que no se puede salvar nada de ella. Bueno, salvo a Luis. Creé mi personaje de Luis y me enamoré de él y lo estuve buscando por la vida. Con quince o dieciséis años, cuando salía con mis amigas, si veía a algún chico moreno y con gafas por la calle que se pareciera a mi idea de Luis, le preguntaba: «Perdona, ¿eres Luis?». Nunca lo encontré. Luego ya escribí Piratas, y creé a Miguel y a Fred, y a Inés y a Shatidje… Shatidje siempre ha sido malhablada e irreverente. Y Miguel siempre ha sido Miguel. Dejando de lado los términos literarios, se le podría calificar de «tocapelotas» con todas las letras.

L. R. No podemos (ni queremos) olvidarnos de una de las mejores Obras que hemos leído, LA LEYENDA DE LAS DOS PIRATAS. ¿Cómo nacen cada una de estas maravillosas mujeres? ¿Cómo surge en general la idea de esta historia? Y ahora, entre nosotras, dinos: ¿de todos ellos, cuál es tú favorito y por qué? ¿Qué es lo que más te costó escribir y lo que más disfrutaste? ¿De dónde sacas tus ideas para esas escenas en dónde la adrenalina nos tenía ancladas?
¿Te resulta difícil escribirlas?

M.V.: ¡Por fin! Creí que nunca hablaría de ella. Jajajajaja… Aunque, la verdad creo que ya he ido contestando a esto a lo largo de la entrevista. La leyenda de las dos piratas surgió cuando yo tenía catorce años, e inicialmente se llamó solo Piratas. Suelo contar que mi padre me recitaba a Espronceda cuando era pequeña, y que Piratas es el resultado de La canción del pirata, Los tres mosqueteros, la película de El temible burlón y algo de Walter Scott y Salgari en la mente de una niña de catorce años. Yo quería contar una historia de aventuras con protagonistas de mi edad, rebeldes y apasionadas. Quería una historia de piratas, pero también de amor. Después la puse a madurar veinte años más, en los cuales conocí el Amor con mayúscula, viví junto al mar, aprendí de la vida… y mis personajes maduraron conmigo, sobre todo Inés y Victoria. Muchos me decís que Inés y Victoria comienzan La leyenda de las dos piratas siendo unas niñas y van madurando hasta volverse mujeres. Y es que la travesía de verdad, el viaje que ocurre en el libro es el viaje de su desarrollo, madurez y sobre todo de su amistad. La idea de fondo de esta historia es un canto a la amistad por encima de todo, a la amistad con la importancia e intensidad que tiene en nuestra adolescencia, pero vista desde la madurez. Y es un canto a la libertad, otra vez, como el de Espronceda. Por eso empiezo con él mi obra. Porque creo que en esta sociedad en la que con frecuencia renunciamos a toda nuestra libertad a cambio de sentirnos seguros, hace falta reivindicar el derecho a ser diferente y cantar la libertad en el sentido más puramente romántico.
En lo relativo a mi personaje favorito, es imposible. Me quedo con algo de todas. Inés no puede existir sin Victoria ni Victoria sin Inés. Adoro a Shatidje (¡cómo no hacerlo!) y me divierto muchísimo con Miguel. Lo que más me divertía escribir eran los diálogos entre Miguel y Victoria, con todo su juego, sus dobles sentidos, sus cambios de humor. Lo más difícil de escribir para mí eran las escenas de acción. Por eso admiro a los grandes escritores de acción como pueda ser Michael Crichton. La gente me pregunta: «¿En serio? Háblanos de un escritor de verdad». Pero escribir escenas de acción que podamos visualizar y que vayan fluidas es lo más difícil del mundo. En serio. O, al menos, lo es para mí.
En cuanto a las escenas que os gustan a vosotras, esas salen solas. Supongo que mi mente siempre está en el juego. Me gusta jugar, y el amor es juego. La seducción es lo más parecido que hay a la guerra, con su pasión y su estrategia. Escribir diálogos me encanta. ¿De dónde saco las ideas? Supongo que una parte de la experiencia, otra de mi afán por jugar con todo y a todo, y otra, como no podía ser menos, de observar a mi alrededor. Mis alumnos son una materia prima maravillosa.
  
L. R: ¿Cómo se siente una al recibir la noticia de que tu hijo abandona el nido y nada más y nada menos que de mano de Planeta? ¿Qué fue lo primero que
pensaste?

M.V.: El día en que mi editora me dijo que querían publicar mi novela está entre los días más felices de mi vida. El mundo me dio vueltas. Recuerdo que cuando Puri se subió al taxi llamé a mi marido y, mientras hablaba con él, sentí que levitaba. Y él… Creo que estaba aún más orgulloso que yo. Todavía hoy me parece un sueño. Cuando escribes no puedes evitar fantasear con cosas así: «¿Te imaginas que te publicara Planeta?». Y Planeta va y te publica. Y es que la gente se piensa que las editoriales grandes solo compran los derechos de lo que ya saben que es un éxito. Pero yo tengo que agradecerle a Planeta que haya apostado por mí, cuando nadie me conocía antes. Y deseo que salga bien por mí, por supuesto. Pero también por ellos, que se leyeron mi novela cuando otras editoriales mucho más pequeñas y que reciben menos de una décima parte de manuscritos que Planeta no lo hicieron, y que apostaron por una historia, por una leyenda de una autora desconocida.

L. R. ¿Sueles poner cara a tus personajes? ¿Actores o personas con las que te cruzas un día, que conoces... o todo nace de tu imaginación? ¿Cómo y de dónde salen estos hombres y mujeres que nos atrapan con sus vidas?

M.V.: Mi marido y yo jugábamos a buscar personajes famosos que se parecieran a cómo nos imaginábamos cada personaje. Sí, claro que tienen cara, aunque no necesariamente una cara que conozca. Soy capaz de imaginarlos sin acudir a un rostro conocido. Sobre todo en el caso de mis personajes femeninos, que no me cuesta nada inventar. Yo suelo escribir a partir de los diálogos, y al dejar hablar a los personajes, los voy conociendo. Pero también tomo mucho de la realidad. Estoy trabajando ahora en otro proyecto y me he dado cuenta de que mis personajes masculinos eran un poco planos, así que he cogido algunos rasgos de algunos amigos e incluso de alumnos y se los he dado, para hacerlos más reales, más humanos. La voz de uno, un gesto de otro, la forma de reaccionar de otro distinto… Si no fuera porque son menores de edad, os podría dar hasta el nombre y el apellido. ;) En el caso de La leyenda de las dos piratas hay mucho de mi marido en Fred, pero, curiosamente, también en Inés y en Miguel. Y, sobre todo, dejas mucho de ti mismo. Cuanto más dejas en los personajes, más redondos son, más humanos y reales, y mejor funcionan.

L. R. ¿Próximamente tendremos algo más de tu pluma?

M.V.: Espero que sí, aunque todo está en la fase de producción, y si vuelvo a tardar veinte años… Jajajajaa… Tengo idea de aparcar la novela histórica hasta que escriba esto que tengo entre manos y luego volveré. La novela histórica requiere mucha mucha mucha labor de documentación para que siempre haya alguien que te diga que eso no era así, que esa flor no florecía en esa época del año en ese lugar… Necesito algo más ligero antes de volver a la novela histórica.

L. R. Y ya para terminar (la entrevista ha sido larga, te dejamos un espacio para que escribas unas líneas a nuestras lectoras.

M.V.: A las lectoras solo puedo darles las gracias. Como suelo decir, el día que envías a tu bebé a la imprenta te despides de unos personajes con los que has compartido mucho. En mi caso, han vivido conmigo veinte años, acompañándome cada vez que me quedaba en silencio: en el coche, en la cama, en la cola del supermercado… Ahora me he despedido de ellos y siento como si murieran. Pero tengo un consuelo, el más bonito que puede existir: y es que ellos vuelven a vivir cada vez que alguien los lee. Y vuelven a vivir con matices diferentes, los que cada lector les da. Así que tengo que dar las gracias a todos aquellos que habéis abierto mi libro y les habéis dado vida. Gracias de corazón. 

Hasta aquí nuestras preguntas, María Te agradecemos muchísimo el tiempo que has dedicado a contestarnos, sabemos que eres una persona muy ocupada y esperamos (y deseamos con todas nuestras fuerzas) que todo el trabajo que tienes entre manos, te reporte el mayor éxito del mundo.


Un abrazo de parte de Locas del Romance y ¡Hasta pronto!

(Todas las fotos han sido tomadas de la página oficial de la autora)


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